Los casos de prueba funcionales son aquellos que evalúan si el sistema cumple con sus requisitos funcionales, es decir, si realiza las tareas para las que fue diseñado de la manera esperada. Algunos ejemplos de casos de prueba funcionales son:
- Comprobar
que el sistema realiza correctamente las operaciones matemáticas básicas
(suma, resta, multiplicación y división)
- Verificar
que el sistema permite ingresar y guardar datos en una base de datos
- Comprobar
que el sistema envía y recibe correos electrónicos de manera adecuada
Los casos de prueba no funcionales, por otro lado, evalúan
el rendimiento, la fiabilidad, la seguridad y otras características no
funcionales del sistema. Algunos ejemplos de casos de prueba no funcionales
son:
- Evaluar
el rendimiento del sistema bajo cargas altas de trabajo
- Verificar
la fiabilidad del sistema en situaciones de fallo o interrupción de servicio
- Comprobar
la seguridad del sistema mediante pruebas de penetración
- Evaluar
la usabilidad del sistema para determinar si es fácil de usar para los
usuarios finales
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